
La Ciudad de México sufrió durante años una muy alta contaminación
—del aire, del suelo y por sonido— que alcanzó niveles críticos.
Hoy día se hacen esfuerzos por mantenerla en estándares controlados.
Por ejemplo, se han establecido programas para disminuir las emisiones
contaminantes de los automotores y las industrias.
En los últimos 50 años se han registrado en México
diversos problemas: una creciente expansión de las ciudades,
la reducción de las selvas y los bosques, el incremento de las
actividades industriales y el consumo desmedido de productos
con altos contenidos de sustancias tóxicas difícilmente
biodegradables. Todo ello ha causado graves alteraciones
en los ecosistemas y en la calidad de vida de los habitantes.
Ante esta situación ha sido necesario tomar medidas
que eviten el deterioro ambiental. En particular sobresalen:
conservar y proteger áreas terrestres o acuáticas del territorio,
representativas de diferentes ecosistemas; reforestar con
vegetación adecuada a la región natural; controlar la tala
de los bosques y selvas; promover la rotación de cultivos;
alentar la utilización de fertilizantes orgánicos para evitar el
desgaste y la pérdida de productividad del suelo; instalar plantas
de tratamiento de aguas residuales; controlar la emisión
de contaminantes a la atmósfera, al tiempo que se promueve
la participación de la población para frenar el deterioro ambiental.

La erosión del suelo afecta su fertilidad y productividad;
se debe, entre otros factores, a la tala inmoderada, por
lo que ha sido necesario regular la explotación de bosques
y selvas.
Deterioro ambiental en México


















































